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MENUMENU

Ser feliz aquí y ahora


¡Hola #OpoCompis!

 

Estoy de un positivo que no se puede aguantar. Pero bueno, ya sabéis que tampoco separo mucho los pies del suelo. Hoy quiero haceros llegar una idea que creo que nos puede ser muy útil a tod@s en este camino hacia nuestra plaza.

Como habéis podido leer en el título se trata, nada más y nada menos, que  de ser feliz aquí y ahora. Sí, con nuestros agobios, madrugones, contratiempos y «desgracias» varias.

 

Lo que a mí me ayuda es:

 

1. Valora lo que tienes. Es súper sencillo quejarse de todas las cosas que deseamos y no tenemos. Cuando digo «cosas» no me refiero, obviamente, solo a lo material, sino también a carencias de otro tipo. Pero os aseguro que si nos centramos al cien por cien en todas las cosas de las que podemos disfrutar, nos sentiremos mucho más plen@s y contentos. Se trata de estar atentos a cada objeto que usamos, a cada persona que nos acompaña en la vida, a cada alimento que tenemos a nuestro alcance. En serio, estamos en el lado afortunado del mundo.
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2. La renuncia es libertad. Nadie mejor que l@s opositores/as saben lo que es la renuncia. Pero ésta, a pesar de su mala fama, encierra un valor inmenso en su interior. Hay una relación directamente proporcional entre la capacidad de renuncia y el grado de libertad que adquirimos con cada renuncia. Las necesidades sean afectivas, materiales o físicas, no nos llevan nada más que a ser prisioner@s de ellas.

 

3. No te mientas. Es humano maquillar la realidad y decirse a un@ mism@ que esta tarde no podemos estudiar porque hemos dormido mal y tenemos que dormir una siesta de tres horas. Pero mentirnos a nosotros mismos no nos lleva a nada más que a la falta de autoconfianza. Ah! y a l@s demás sí podemos contarles mentiras «piadosas«.

 

4. Trabaja con alegría. No hay nada mejor que esas personas que no pierden la alegría de vivir ni en las peores circunstancias posibles. Conviértete en una de ellas y acude al preparador, al super o a ver a tu prima Paqui como si ya hubieras sacado la plaza. Y es que la plaza te dará tranquilidad, estabilidad laboral y un montón de cosas más, pero si no eres feliz aquí y ahora, tampoco vas a serlo cuando consigas la plaza.

 

5. Nada es imprescindible. En las últimas semanas me he visto en la obligación de abandonar mis entrenamientos debido a dos lesiones. Al principio reconozco que estaba muy contrariada, pero a los días decidí que el no poder entrenar no me iba a restar ni un ápice de alegría y bienestar. Así que comencé a centrarme en todas las cosas que sí podía hacer. Por eso, cuando el médico me comunicó el lunes que aún faltaban dos semanas más para empezar a hacer algo de ejercicio, no sentí ningún disgusto. Mi felicidad no puede depender de que mi cuerpo funcione siempre al cien por cien, sería una torpeza: la enfermedad forma parte de la vida.
Espero sinceramente que os haya llegado la idea que quería compartir.
Nos vemos por aquí la semana que viene y cada día en mi blog y RRSS.