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Comenzamos nuestro post de hoy lanzándoos una pregunta para [email protected] [email protected] “opositores” y “no opositores”: ¿Quién es quién?

Os puede parecer una pregunta absurda o que no viene a cuento, pero si lo pensáis bien no es así, porque el mundo de la Justicia tiene su propio lenguaje y el saber diferenciar cada figura en un Juzgado, el saber quién es el Juez, el Secretario o el Fiscal en un Tribunal es fundamental.

Pero la cuestión es, ¿cómo podemos saber quién 3es quién? Pues bien, en el mundo de la Justicia existen diversos elementos que nos pueden ayudar y que nos serán de gran utilidad a la hora de ver las diferencias entre cada uno de los profesionales que figuran en una Sala.

Algo característico y esencial, y que todos habremos visto alguna vez en alguna película, son las togas, esa especie de túnica negra larga que los profesionales del Derecho visten como uniforme oficial y que les identifica en una Sala como es el caso de los Jueces, Fiscales, Letrados de la Administración de Justicia, Abogados y Procuradores. Es definida por la RAE como el «traje de ceremonia con que se revisten magistrados, letrados y algunos docentes». Y según dispone la LOPJ, «en audiencia pública, reuniones del Tribunal y actos solemnes judiciales, los Jueces, Magistrados, Fiscales, Secretarios, Abogados y Procuradores usarán toga y, en su caso, placa y medalla de acuerdo con su rango. Asimismo, todos ellos, en estrados, se sentarán a la misma altura» (artículo 187 de la LOPJ).  Siendo solamente obligatorio dicho atuendo en el caso de audiencias públicas, reuniones del Tribunal o actos solemnes judiciales, mientra que para cualquier otro tipo de actuación se puede desempeñar sin necesidad de vestirla.

Según el Diario digital CONFILEGAL, en su artículo ¿Por qué son de color negro las togas? relata que, «las togas españolas, las togas de jueces, fiscales, abogados, secretarios y procuradores son negras. Siempre han sido negras. Son herederas directas de las que llevaban los miembros del Consejo de Castilla, el órgano asesor, político y judicial, de los monarcas, creado en el siglo XV, pocos años antes de que los reyes católicos llevaran a cabo la unidad de España«, Consejo que se transformó en el Supremo Tribunal de Justicia con la Constitución de 1812. Por tanto, «cuando un ciudadano se convierte en juez y administra justicia en nombre del pueblo deja de ser esa persona concreta y se transforma en el representante de un ministerio y una dignidad que son eternos. Y ante los que debe sacrificar sus intereses y sus deseos personales, en aras del bien común. Del bien de todos«.  Y, «en este sentido, el negro adquiere, a su vez, un significado positivo, como color de referencia principal en la resolución de los conflictos que surgen entre los ciudadanos«.

Un significado que tiene mucho que ver con la identificación de la tierra con el germen de la vida, con el negro del subsuelo, el color pardo de los campos más fértiles y la relación entre la oscuridad y la lluvia fecundadora.

Entre las togas que visten los diferentes actores en un proceso judicial existen claras diferencias. De hecho, la toga en algunos casos se caracteriza por tener escudos y puñetas, definidas estas por la RAE como el «encaje o vuelillo de algunos puños» o, bien entendidas, por las puntillas que coronan la manga de la toga, las cuales:

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    • Nos permitirían diferenciar las tres categorías a las que puede pertenecer un Juez, entre las que se asciende en función de los años de antigüedad, como son: juez, magistrado y magistrado del Tribunal Supremo. Respecto a las togas de los jueces, que son los que menos tiempo llevan en la carrera judicial, se caracterizaría por no llevar puñetas pero sí se adornaría con un escudo plateado donde se leería el término “juez”. En cuanto a las togas de los magistrados, sí llevarían puñetas y en las estrellas o escudos dorados que adorna la toga figuraría la palabra “magistrado”. Como así dispone el Reglamento 2/2005, de honores, tratamientos y protocolo en los actos judiciales solemnes, «los miembros de la Carrera Judicial, como distintivo del cargo, llevarán sobre la toga una placa situada en el lado izquierdo y, en su caso, usarán medalla. Ambos atributos del cargo serán dorados si se trata de Magistrados del Tribunal Supremo y Magistrados y plateadas si son Jueces. Los miembros de la Carrera Judicial que pertenezcan a la primera y segunda categorías, llevarán en las mangas de la toga vuelillos blancos sobre fondo negro» (artículo 34.1 y 2).
    • Para el caso de los Fiscales, las puñetas no nos serían de utilidad en la distinción de las tres categorías, entre los que figuran: fiscal de tercera, fiscal y fiscal de sala  que, al igual que en el caso de los jueces, lograrán ascender en función de la antigüedad en el cargo. Las distingas categorías de los Fiscales se distinguirían solo por su escudo.
    • Las puñetas también son características en las togas de los Letrados de la Administración de Justicia,  en las que también figurará un escudo con las palabras «fe pública judicial». 
    • Mientras que, en último lugar, las togas de los Abogados y Procuradores, no llevarán ningún tipo de distintivo (ni puñetas ni escudo), por lo que su toga será completamente negra.

Las puñetas que figuran en las togas, son un signo de estatus laboral y el tratamiento que reciben quienes la llevan es diferente. De hecho, tanto los fiscales de tercera, los jueces y los letrados de la Administración de Justicia son «Ilustre«, en cambio los fiscales y magistrados reciben el tratamiento de «Ilustrísimo» y los magistrados del Tribunal Supremo y los fiscales de Sala son «Excelentísimo«.

Otro rasgo de distinción a tener en cuenta son las condecoraciones, y según dispone el Reglamento 2/2005«Jueces, Magistrados, Fiscales, Secretarios, Jueces de Paz, Abogados, Procuradores y Graduados Sociales podrán usar condecoraciones en los actos protocolarios; de llevarlas en la toga, se colocarán en su lado derecho» (art. 34.6). Se trata de la Cruz del Mérito de San Raimundo de Peñafort, más familiarmente conocida como «la Raimunda«, entre las que existen diferentes clases. Y, según el protocolo, cuando alguien recibe una condecoración, quienes ya la poseen «ostentarán placa y medalla de acuerdo con su cargo», siempre que no sea superior a la que recibe el agasajado. La cruz de San Raimundo de Peñafort, la reciben los número uno de promoción de las oposiciones a la Magistratura, entre los que se incluirían los forenses.

 

Equipo de OpositaTest

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