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La prevención de infecciones: Resumen para opositores


Hola opositores! Hoy vamos a centrarnos en repasar un tema que afecta a todas las categorías de las OPE sanitarias. Con este articulo os aprenderéis las medidas de prevención de las infecciones en las Instituciones Sanitarias.

infecciones tema oposiciones sanidad

Infecciones nosocomiales

Las infecciones asociadas con la asistencia sanitaria (IAAS) constituyen un importante problema de salud a nivel mundial.

Las IAAS, también denominadas infecciones «nosocomiales» u «hospitalarias», son infecciones contraídas por un paciente durante su tratamiento en un hospital u otro centro sanitario y que dicho paciente no tenía ni estaba incubando en el momento de su ingreso.

Las IAAS pueden afectar a pacientes en cualquier tipo de entorno en el que reciban atención sanitaria, y pueden aparecer también después de que el paciente reciba el alta. También incluyen las infecciones ocupacionales contraídas por el personal sanitario.

Las IAAS son el evento adverso más frecuente durante la prestación de atención sanitaria. Según los datos de varios países, se calcula que cada año cientos de millones de pacientes de todo el mundo se ven afectados por IAAS.

Cada día, las IAAS provocan la prolongación de las estancias hospitalarias, discapacidad a largo plazo, una mayor resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos, enormes costos adicionales para los sistemas de salud, elevados costos para los pacientes y sus familias, y muertes innecesarias.

Son una de las principales causas de morbimortalidad nosocomial,conllevando frecuentemente una prolongación de la estancia hospitalaria, una mayor utilización de antibioterapia o reintervenciones quirúrgicas, entre otras cosas, a lo que se añaden las consecuencias a nivel personal y social.

Estudio EPINE

El Estudio de Prevalencia de Infecciones Nosocomiales en España (EPINE) se inició en 1990 y ha servido a lo largo de los años para la obtención de valores de frecuencia de las infecciones en los hospitales españoles. Según los datos del EPINE, la prevalencia de infecciones nosocomiales ha ido descendiendo desde el 9,9% en 1990 hasta el 7,7% en 2017.

Los programas de vigilancia y control de infecciones nosocomiales, estructurados y con objetivos medibles, constituyen la estrategia más útil para lograr la prevención y control de IAAS.

Factores que influyen en la manifestación de las infecciones nosocomiales

El paciente ingresado está expuesto a una gran variedad de microorganismos durante la hospitalización. El contacto entre el paciente y un microorganismo, en sí, no produce necesariamente una enfermedad clínica, puesto que hay otros factores que influyen en la naturaleza y frecuencia de las infecciones nosocomiales. Estos son los más destacados:

1. El agente microbiano

La posibilidad de exposición que pueda producir una infección depende, en parte, de las características de los microorganismos, incluida la resistencia a los antimicrobianos, la virulencia intrínseca y la cantidad de material infeccioso (inóculo).

Una gran cantidad de bacterias, virus, hongos y parásitos diferentes pueden causar infecciones nosocomiales. 

Las infecciones pueden ser causadas por:

  1. Un microorganismo contraído de otra persona en el hospital (infección cruzada)
  2. La propia flora del paciente (infección endógena).
  3. La infección por algunos microorganismos puede ser transmitida por un objeto inanimado o
  4. por sustancias recién contaminadas provenientes de otro foco humano de infección (infección ambiental).

Antes de la introducción de las prácticas básicas de higiene y de los antibióticos, las infecciones nosocomiales, en su mayoría, se debían a agentes patógenos de origen externo (enfermedades transmitidas por los alimentos y el aire, gangrena gaseosa, tétanos, etc.) o eran causadas por microorganismos externos a la flora normal de los pacientes (por ejemplo, difteria, tuberculosis). 

Hoy en día, casi todas las infecciones nosocomiales son causadas por microorganismos comunes en la población en general, que al afectar a pacientes hospitalizados originan una enfermedad más severa (Staphylococcus aureus, Staphylococcus coagulasa negativos, Enterococcus sp. y bacilosGram negativos).

2. Vulnerabilidad de los pacientes

Los factores de importancia para los pacientes que influyen en la posibilidad de contraer una infección pueden clasificarse como extrínsecos e intrínsecos.

Entre los factores extrínsecos, las intervenciones diagnósticas y terapéuticas invasivas, la duración de la terapia antimicrobiana y de la hospitalización y el personal sanitario son importantes en la transmisión de la infección.

Los factores del huésped implicados en el desarrollo y severidad de la infección nosocomial incluyen la edad, el estado nutricional, el estado de inmunidad, y cualquier enfermedad subyacente.

En las épocas extremas de la vida – la infancia y la vejez – suele disminuir la resistencia a la infección. 

Los pacientes con enfermedad crónica, como tumores malignos, leucemia, diabetes mellitus, insuficiencia renal o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) tienen una mayor vulnerabilidad a las infecciones por agentes patógenos oportunistas.

Estos últimos producen infecciones por microorganismos normalmente inocuos, que forman parte de la flora bacteriana normal del ser humano, pero pueden llegar a ser patógenos cuando se ven comprometidas las defensas inmunitarias del organismo. 

También los agentes inmunodepresores (incluyendo esteroides), la quimioterapia y la radioterapia pueden reducir la resistencia a la infección.

Muchos procedimientos diagnósticos y terapéuticos actuales, tales como biopsias, exámenes endoscópicos, cateterización, intubación/respiración mecánica y procedimientos quirúrgicos y de succión aumentan el riesgo de infección. 

Ciertos objetos o sustancias contaminados pueden introducirse directamente a los tejidos o a los sitios normalmente estériles, como las vías urinarias y las vías respiratorias inferiores.

3. Factores ambientales

Los pacientes hospitalizados que tienen infección o son portadores de microorganismos patógenos son focos potenciales de infección para los demás pacientes y para el personal de salud. 

El reservorio que permite que el agente permanezca viable hasta el contacto con el huésped puede ser el trabajador sanitario o el ambiente.

La concentración de pacientes dentro del hospital, el traslado frecuente de pacientes de una unidad a otra y la concentración de pacientes muy vulnerables a infección en una sala (de recién nacidos, pacientes quemados, cuidados intensivos) contribuyen a la transmisión de infecciones nosocomiales.

Un microorganismo puede transmitirse a un huésped susceptible y multiplicarse y colonizar superficies o mucosas sin desarrollar infección, pero los pacientes colonizados sí pueden ser reservorio y fuente de transmisión a otros pacientes.

4. Resistencia bacteriana

El uso generalizado de antimicrobianos para tratamiento o profilaxis (incluso de aplicación tópica) es el principal factor determinante de resistencia. Cuanto mayor sea el uso de un agente antimicrobiano, es más fácil que a la larga surjan bacterias resistentes a ese producto, que pueden propagarse en el centro sanitario. 

Hoy en día, muchas cepas de neumococos, estafilococos, enterococos y bacilos de la tuberculosis son resistentes a la mayor parte o la totalidad de los antimicrobianos que alguna vez fueron eficaces para combatirlas.

En muchos hospitales son prevalentes Klebsiella y Pseudomonas aeruginosa polifarmacorresistentes.

Medidas de prevención de la transmisión de microorganismos entre pacientes hospitalizados

La cadena de transmisión

Como hemos visto, la frecuencia con que un paciente adquiere microorganismos hospitalarios depende de diversos factores, entre los que se incluyen factores intrínsecos, el uso de antimicrobianos, la duración de la exposición (estancia), el nivel de cumplimiento de las medidas de prevención y la presión de colonización.

Las medidas de prevención y control deben contemplar la cadena de transmisión en todos sus aspectos. La comprensión e interpretación de los mecanismos de transmisión de cada patógeno permiten dilucidar los mecanismos de control con mayores posibilidades de ser eficaces en cada caso.

La cadena de transmisión se compone de los reservorios o fuentes del patógeno, del mecanismo o mecanismos de transmisión y de la existencia de un huésped susceptible.

El reservorio puede ser humano (pacientes o personal sanitario colonizado) o ambiental (superficies secas o reservorios húmedos).

El personal sanitario puede ser también reservorio en el caso de SARM7, principalmente. Los fómites son objetos inanimados que, si se contaminan, son capaces de hacer de vehículo. Ejemplos frecuentes en la clínica asistencial son los fonendoscopios o los tensiómetros.

Las superficies secas inanimadas que rodean al paciente pueden constituir reservorios para microorganismos de larga supervivencia en estas condiciones y para esporas. Es necesario considerar además los aparatos o lugares que puedan conferir ambientes húmedos y con temperatura adecuada, como termos, incubadoras, sifones de lavabos o duchas, etc.; estos pueden constituirse en reservorios de forma prolongada de diversos microorganismos.

En cuanto a los mecanismos de transmisión, suelen ser específicos para cada patógeno, aunque hay algunos que pueden emplear más de uno. Los más frecuentes asociados a las IRAS son por contacto, aéreo y por gotas. El mecanismo de transmisión más frecuente de microorganismos hospitalarios y de la mayoría de los microorganismos resistentes es, con mucho, el contacto.

Resumen de los mecanismos de transmisión

1- Transmisión aérea

Es la que se produce por la diseminación aérea de partículas 5 micras o menores, que pueden permanecer suspendidas en el aire durante periodos prolongados de tiempo. Sucede, por ejemplo, en la tuberculosis, varicela, Zoster diseminado y sarampión.

2- Transmisión por gotas

Es la que se produce a través de gotas de secreciones orales y respiratorias mayores de 5 micras que contienen microorganismos. Para que se produzca es necesario estar a poca distancia del paciente (en general, menos de 1 metro), ya que estas partículas no quedan suspendidas en el aire. Sucede, por ejemplo, en el caso de Neisseria meningitidis, Corynebacterium diphteriae y virus de la gripe. 

3- Transmisión por contacto

Es la que se produce a través del contacto directo con el paciente (piel, sangre o fluidos), o de forma indirecta (a través de objetos o superficies contaminadas), el mejor ejemplo de esto son las manos (y guantes o ropa) del personal sanitario, en lo que se llama habitualmente la transmisión cruzada.

La transmisión cruzada sucede, por ejemplo, en el caso de los microorganismos multirresistentes: Staphylococcus aureus resistente a meticilina, enterobacterias productoras de BLEE y Acinetobacter baumannii, entre otros. También ocurre con el Clostridium difficile, el virus Herpes simple, la sarna, el Zoster diseminado, la conjuntivitis hemorrágica, etc.

Otras formas menos relevantes de transmisión nosocomial

– Transmisión por vehículo común: la que se produce a través de la contaminación de alimentos, agua, equipos, dispositivos, etc. 

– Transmisión por vectores: la que se produce a través de mosquitos, garrapatas, pulgas, ratas, etc. 

Finalmente, se necesita un huésped susceptible. Durante la estancia hospitalaria acontecen circunstancias que favorecen el desarrollo de IRAS, bien por su naturaleza invasiva (cirugía, canalización de accesos vasculares, etc.); por impedir el adecuado funcionamiento de los mecanismos de defensa del propio organismo (ventilación mecánica invasiva, sondaje urinario, etc.); por el empleo de antibioterapia de amplio espectro o de duración prolongada; o por la utilización de inmunosupresores, entre otros.

Es en el medio hospitalario donde se rompe el equilibrio agente infeccioso-huésped debido a la aparición de nuevos mecanismos de transmisión, nuevas puertas de entrada y nuevos factores de susceptibilidad asociados al huésped.

Medidas de control de infecciones

En general, las medidas de control de infecciones con eficacia probada pueden agruparse en 4 grandes áreas:

  1. precauciones estándar
  2. Precauciones específicas para la transmisión
  3. Medidas de limpieza y desinfección ambiental
  4. Actividades de vigilancia e intervenciones específicas

En las siguientes entradas vamos a explicaros las medidas de control de infecciones.

¡Esperamos haberos ayudado!

El equipo de OpositaTest

www.opositatest.com

Bibliografía utilizada:

Prevención de las infecciones nosocomiales GUÍA PRÁCTICA 2a edición

https://www.who.int/csr/resources/publications/ES_WHO_CDS_CSR_EPH_2002_12.pdf

PUESTA AL DIA EN MEDICINA INTENSIVA/ENFERMO CRITICO CON INFECCION GRAVE. Epidemiología e impacto de las infecciones nosocomialesP.M. Olaecheaa,, J. Insaustib, A. Blancoc y P. Luqued

http://www.medintensiva.org/es-pdf-S0210569109001673

Formación médica continuada: Infección nosocomial. Fundamentos y actuación clínica. Medidas de prevención de la transmisión de microorganismos entre pacientes hospitalizados. Higiene de manos. Carmen Lupióna,b, Luis Eduardo López-Cortésa y Jesús Rodríguez-Bañoa

Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) 

Guía de Higiene Hospitalaria. Hospital San Carlos Madrid.

Prevención y control de la infección nosocomial. Comunidad de Madrid.