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Minicurso para conocer la memoria de un opositor: Clases de memoria (I)


¡Hola a todos!

Este viernes vamos a empezar a una serie de artículos donde os vamos a hablar de la memoria. Conocerla os ayudará a mejorar vuestros resultados  a todos los niveles, pero sobre todo en el que más os interesa: en la oposición.

¿Cuál es la herramienta más importante de un opositor?

a) Los manuales.

b) Los subrayadores.

c) Opositatest

d) La Memoria.

Lo primero que debemos saber es que nuestra memoria NO TIENE LÍMITES (aunque a veces se empeñe en parecer lo contrario).

Si tenemos memoria ilimitada, entonces ¿por qué olvidamos? Pues, aunque suene raro, para aprender. Se trata de apartar lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Conviene aclarar que olvidar no supone eliminar para siempre un recuerdo, sino aparcarlo para dejar espacio a cosas nuevas. Los recuerdos más recientes son a los que más prioridad da nuestro cerebro.

La memoria funciona como un gran almacén. Los recuerdos que no necesitamos usar cada día van pasando al fondo de ese almacén y por eso cada vez son más complicados de encontrar. Mientras que las cosas más recientes y las que más utilizamos las vamos colocando a la entrada, estando más accesibles.

El funcionamiento de la memoria ha interesado desde siempre a los científicos. Para comprenderla han tratado de clasificar entre la rica variedad de recuerdos. El sistema de clasificación más conocido y utilizado es el que distingue entre memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. Vamos a verlas.

1. LA MEMORIA SENSORIAL:

Almacena la información recogida por los sentidos y es la de más corta duración.

El cúmulo de información que puede guardar el almacén sensorial es prácticamente ilimitado, pero tales informaciones sólo duran ¡una fracción de segundo! Después son sustituidas por un nuevo estímulo.

El almacén sensorial filtra las señales procedentes de los sentidos y los analiza a nivel inconsciente. La mayor parte de esa información es descartada y borrada inmediatamente; mientras que un pequeño porcentaje (ya sea porque se trate de una imagen que nos sorprenda, de un sonido molesto o de una frase que contiene un nombre familiar) pasa a la memoria a corto plazo.

2. LA MEMORIA A CORTO PLAZO.

Generalmente retiene la información sólo durante 10-30 segundos, el tiempo suficiente para aplicar o utilizar el elemento memorizado (por ejemplo, cuando hacemos una suma) y es vital para cualquier actividad que requiera el pensamiento consciente, incluso una tan simple como comprender una frase.

Su capacidad es limitada; normalmente puede retener unos siete datos a la vez (sean cifras, palabras o imágenes) y se pierde fácilmente con las distracciones procedentes del exterior o con la llegada de otros pensamientos.

Sin embargo, si el recuerdo es lo suficientemente fuerte, ya sea porque haya sido objeto de una intensa concentración, porque se haya repetido muchas veces o porque nos haya causado una gran sorpresa o emoción, puede transferirse a la memoria a largo plazo.

El número de datos que la memoria a corto plazo puede retener puede aumentar a base de entrenar y ejercitar la memoria. Especial mención merece Dominic O’Brien (8 veces ganador del Campeonato Mundial de Memoria): de niño tenía dificultades para aprender y le diagnosticaron dislexia. Ya en la edad adulta, presenció cómo un individuo memorizaba un mazo de cartas barajadas al azar en sólo 3 minutos. Inspirado y estimulado por tal hazaña, comenzó una investigación sobre el potencial de su memoria y sobre las técnicas mnemotécnicas. Tras entrenar su memoria, fue incluido en el libro de los récords por memorizar no uno, ¡sino 6 mazos de cartas! Si te interesa seguir su ejemplo, puedes leer sus técnicas y consejos en su libro “Aprender a recordar”.

3. LA MEMORIA A LARGO PLAZO.

Es permanente e ilimitada. Los datos aquí almacenados NUNCA se olvidan (aunque, como ya hemos dicho, pueden no ser accesibles cuando se han guardado muy-muy-muy al fondo del desván que es nuestra memoria). Dentro de la misma se pueden diferenciar dos tipos:

* Memoria declarativa o explícita: Nos permite nombrar las cosas y reconocer los significados de las palabras y está formada por la suma de hechos e informaciones acumuladas a lo largo de nuestra vida. Incluye tanto los recuerdos triviales (como, por ejemplo, lo que hemos cenado la noche anterior, que probablemente olvidaremos a los pocos días) como las ocasiones trascendentes (como los nacimientos y las muertes, que se recuerdan durante muchos años). El paso del tiempo le afecta y parte de su contenido será olvidado según la mayor o menor frecuencia con que lo recordamos y según la importancia que otorguemos a los incidentes cuando sucedieron.

* Memoria procedimental o implícita: Nos permite recordar cómo hacer algo y llevar a cabo unas habilidades adquiridas. Suele afirmarse que, una vez adquirida, una memoria procedimental dura toda la vida. ¿Quién no ha oído el ejemplo de montar en bicicleta?

Ahora ya conocéis un poco más vuestra memoria. Próximamente os explicaremos su relación con el aprendizaje y algunas técnicas para hacerla más eficaz.

El equipo de OpositaTest

www.opositatest.com